Solo 8 libros cualquiera, existían en nuestra biblioteca, como el mejores de los adornos, desprovisto de colores en sus letras, letras que un día fueron pensamientos hasta convertirse en palabras escritas, sobre tan solo un papel.
Tan solo logro
recordar...
Una enciclopedia que hablaba sobre las Musas Griegas, celebres hijas entre Zeus y Mnemósine, por lo que las convertía en nietas de Urano y Gea.
Narra la historia Griega que Apolo fue amante de cada una de ellas, con quien tuvieron descendientes. El culto a las Musas era originalmente de Tracia y Beocia y fueron de vital importancia para el desarrollo artístico de la antigua Grecia
Ellas fueron nombradas como: Calíope, Clío, Erato. Euterpe, Melpómene, Polimnia, Talía, Terpsícore, Urania: pero qué importancia al día tiene la historia de las Musas y sus parientes Grecos más conocidos, si hasta en la historia de Grecia ya casi no se las logra recordar, solo fueron quimeras del pensamiento de los hombres de la época.
Pero yo si escribo, por tener una Musa en mi realidad, lejana como el viento, Musa que solo logro divisar donde se unen el cielo con la tierra. Musa que amo y existe, misma que me lleva hasta los cielos y a la tierra nuevamente me logra dejar.
Todo escritor/a tenemos esa Musa, misma que logra ser independiente para cada uno de los que algunas líneas logramos escribir, para los que algunas letras y palabra logramos dibujar.
En honor a Mi
Musa, que tan lejos vive de mi camino, pero que me enamora como mujer, dejo
este homenaje escrito para quienes quieran comprender, tengo una Musa, por ella
escribo, porque ella me ha sacado de mi propia oscuridad llevándome entre los
colores de las estrellas, a la suave luz de una luna, que nos suele acariciar.

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