Como todo esto, todo aquello resulta insólito, ocurrido por si solo esto y lo demás que
haces y dejas de hacer, así de simple transitas tu agria vida.
Logras tomar tu rebaño de mujer asesina de almas que te amaron, de la cual te
plagas de alegrías y vives así, dictaminando a
cada una de tus víctimas con franqueza
de todo ese dolo que no niegas.
Es que bebes de ellos mismos, como vampiresa solo bebes
hasta emborracharte de la sangre de sus corazones, almas que llevas guardadas
en tu bolso para quemarlas de noche, y así es como vives.
Consumes el estigma guardado en tus ovarios, los mismos que agotan sus vidas, en la puna de tus colmillos, y caminas por las noches arrastrando tu vida, soportando sus gritos rasguñando paredes, de ese laberinto de maldiciones que llevas contigo.
Gastas esas garras para cortar a tus víctimas tan rápido que jamás se dan cuenta, que se encuentran muertos por una mujer como tú.
Maldita eres desde tus comienzos, no has esperado a consumir por que solo es así, te han servido del vientre maldito del cual te dio una vida miserable como tú, ¿Cómo harás para vivir de cada uno de tus muertos? Cundo te sabes muriendo al compás de sus soledades.

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