miércoles, 9 de junio de 2021

𝕿𝖆𝖒𝖇𝖎é𝖓 𝖓𝖆𝖈𝖎𝖘𝖙𝖊 𝖕𝖆𝖗𝖆 𝖒𝖔𝖗𝖎𝖗

Como todo esto, todo aquello resulta insólito, ocurrido             por si solo esto y lo demás que haces y dejas de hacer, así de simple transitas tu agria vida.


Logras tomar tu rebaño de mujer asesina de almas que te amaron, de la cual te plagas de alegrías y vives así, dictaminando a

cada una de tus víctimas con franqueza de todo ese dolo que no niegas.

 

Es que bebes de ellos mismos, como vampiresa solo bebes hasta emborracharte de la sangre de sus corazones, almas que llevas guardadas en tu bolso para quemarlas de noche, y así es como vives.

 

Sola en las tinieblas de cada ocaso, todo aquello que se mueve en tu misma oscuridad de la cual cómoda te encuentras y jamás saldrás, son tus dientes los que muestras de día, los que solo muerden de noche y sin ninguna piedad.

Consumes el estigma guardado en tus ovarios, los mismos que agotan sus vidas, en la puna de tus colmillos, y caminas por las noches arrastrando tu vida, soportando sus gritos rasguñando paredes, de ese laberinto de maldiciones que llevas contigo.

Gastas esas garras para cortar a tus víctimas tan rápido que jamás se dan cuenta, que se encuentran muertos por una mujer como tú.

Maldita eres desde tus comienzos, no has esperado a consumir por que solo es así, te han servido del vientre maldito del cual te dio una vida miserable como tú, ¿Cómo harás para vivir de cada uno de tus muertos? Cundo te sabes muriendo al compás de sus soledades.

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  𝑴𝒊 𝒓𝒆𝒄𝒖𝒆𝒓𝒅𝒐