No
hay noche que no me duerma recordando tus ojos, desde ese día que te marchaste
nunca más supe de ti, jamás pude reemplazar esos besos con sabor de mujer, mis
oídos no olvidan el color bello de tu voz llamándome a la cita.
Las
caricias de ninguna mujer fueron como las tuyas, no pudieron reemplazarlas, y
tampoco quise que sea así, todavía sigo bebiendo el trago amargo de tu partida,
me detengo a veces y pongo en mis ojos alguna chiquilina que se ría como reías
tú.
Pero
ninguna tiene tu magia, dicen los poetas que el tiempo cura las heridas de
amor, más el tiempo nunca pudo cerrar tu ausencia.
¿Qué
camino traidor te enamoro?,¿Que sendero te tiene secuestrada?,¿A qué pájaro
diste tu canto? ¿Qué bosque matrero secuestro tu cariño?, ¿Qué arroyo me robo
tu alma? ¿Cuál flor se viste con tu belleza? ¿A quién le diste los besos que
eran míos?
Sigo
esperando en el tiempo, y no sé qué cartero traerá tu carta o que viento aliado
del amor depositará tu cintura de mimbre en mis brazos, que avión hechicero me
traerá tus ojos chinescos o que tren pondrá lágrimas de alegría en esos boletos
únicos del reencuentro.
Desde
aquel día de tu partida, no hay amaneceres en mi alma, ya que no veo tus ojos,
solo sé que no he podido olvidarte, ni que pase un segundo sin que mi amor te
llame y mi corazón te llore.
Miguel Angel Campora
No hay comentarios:
Publicar un comentario